GERMANIA

Führer pensaba en grande e igual de enormes eran sus planes, cuyos planos fueron concebidos por Albert Speer; de los mayores jerarcas nazis y quizá de lo más cercano que Hitler llamó amigo, dictador de la construcción; Albert fue lo que Adolf no pudo ser, mediante él realizaba su sueño, como pintor era carente de originalidad y para arquitectura ya no daba; de total desconocido e inexperto pasó a ser Primer Arquitecto del Tercer Reich, conocido mediáticamente en la post-guerra como The Good Nazi, único peso pesado que salvó pellejo en Nürnberg; metódico y con un tremendo desapego emocional a todo y todos, aún así mantenía una personalidad sumamente atrayente inspirando mucha confianza, desobedeció órdenes del mismísimo líder supremo ya que era al único que trataba de igual. Berlín junto con su imperio durarían mil años y para el alto mando representaba una ciudad contaminada y corrupta, una nueva debía edificarse, Welthauptstadt o Capital Mundial; iba ser asombrosamente monumental e intimidante, con edificaciones colosales y macizas, al estilo más clásico. Speer no era moderno, muy al contrario, pertenecía a la vieja guardia; sólo entendía una forma de construir, una esquina siempre iba ser de la misma manera, falto de imaginación no faltó a su grandeza; de pocas palabras se ganó la confianza tanto del mayor genocida como del principal perseguidor de genocidas, negó cualquier participación holocáustica y nada más lo sentenciaron a 20 añitos; el mito del buen nazi es sólo eso, acaso no sabía que construía con esclavos, simplemente le estaban otorgando la oportunidad de su vida.
 
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