FÁBULA: EL JUMENTO Y EL PERRO CALATO

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Para el caminante no hay camino, igual para sus animales; lugar donde pasase, sin importar lo lejano o arriesgado que fuese, también lo acompañaban ellos, el cargador y el curador; a veces era un poquito rudo en sus tratos, una conducta que se podría calificar de salvaje; en fin, a medio rumbo el dueño entró en sueño; mientras este descansaba el jumento para consumir yerba desapareció, en cambio el calato hambriento andaba, ya desfallecido le dijo: “Compañero, agáchese por favor. Para que coja mi comida de su carga de provisiones.”; el asno se hizo el loco y no escuchó nada, después de tanta insistencia no pudo seguir haciéndose el sordo y respondió: “Choche, espérate un toque. Que despierte el jefe, él te dará tu ración. Un ratito nomás.”; entretanto de entre la penumbra salió una bestia voraz y feroz, el puma también con hambre se abalanzó al borrico y este en desesperación pidió socorro al can, en lugar de ladrar confesó: “Chocherita, en cualquier momento despierta el amo, espere nomás.“; el perro calato, de noble corazón, tampoco resultó idiota; ese felino era demasiado rival para aquel canino; el jumento acabó degollado, eso ni se dudó, a menos que hubiese resucitado.
La generosidad viene al generoso.

2 EXPRÉSATE:

Anónimo

Y al hipocrita le llegan patadas en el culo y desprecios

lidia

mas que bueno!compañero de letras...me ha gustado mucho!
un abrazo enorme
besos
lidia-la escriba siempre acá

 
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