DELIRIUM TREMENS

Clásico cliché del genio maldecido por su genialidad, para colmo de muerte prematura, toda una leyenda; Bix Beiderbecke que junto a Louis Armstrong fueron los primeros solistas en el jazz, dos aproximaciones distintas para improvisar; Armstrong tocaba con bravura emocional, además fue el primer virtuoso; Bix no tenía tanto level pero fue bastante original, mucho más melódico, nítido y calmado, no como esos loquitos que vendrían después; su gran influencia destaca en ser el primer blanco respetado y admirado por negros, era uno de ellos, sin importar color, de los que sentía la música; víctima artística de la segregación, una sola vez Bix y Armstrong jazzearon juntos, nunca grabaron ni lo hicieron en público, debe haber sido glorioso; ambos estaban enamorados uno del otro, musicalmente hablando. Desde niño, pequeño Bix no obedecía y realizaba lo que se le venía en gana, incluso su digitación en la corneta era atípica; sin embargo, pequeño Bix siempre fue inseguro, suplicando aprobación paternal, quería que estén orgulloso de él; les escribía cartas contándoles sus logros, hasta les enviaba sus discos, sólo buscaba validación; su padre, un presbítero severo, jamás lo aceptó; pequeño Bix se refugió en el alcohol, a pesar de su éxito, vivía sumergido en depresión y alcoholismo; poco antes de su deceso encontró en su casa de infancia todos los LPs que había mandado, empolvados y con candado, su consuelo y al mismo tiempo su condena fue ella, la botella.
Si buscas ser aprobado, de arranque ya estás jalado.
 
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